viernes, 19 de octubre de 2018

LOS GUIONISTAS SIEMPRE GANAN

Cuando hace un año, mas o menos, nos llamaron desde una productora de programas para televisión y nos preguntaron si estaríamos interesados en participar en un programa sobre hoteles rurales pedimos que nos ampliaran la información. Nos explicaron que era un concurso en el que cuatro hoteles competían cada semana por ser el mejor valorado y eran los propietarios los que visitaban y valoraban a los hoteles concursantes.

Pocas informaciones mas nos sirvieron para darnos cuenta de que el programa no iba de hoteles rurales, iba de propietarios de hoteles rurales que, dócilmente plegados a un guión, terminarían por perjudicar la imagen de un tipo de alojamientos generalmente de propiedad y gestión familiar. Declinamos la invitación de la productora y, posteriormente, de la cadena de televisión.

Actualmente se emite en una cadena privada un programa concurso que va camino de ser exactamente lo que nos temíamos iba a ser aquel en el que declinamos participar. Es cierto que hasta ahora no se la llegado al nivel de telebasura al que nos tienen acostumbrados en todos estos realitys shows, pero puede que lo mejor esté por venir a poco que les fallen los datos de audiencia; ¡sabe Dios que tendrán grabado!.

Pero lo que ya es evidente es que probablemente la imagen de este tipo de establecimientos en el que tantas ilusiones, e inversiones económicas, han realizado personas amantes de la naturaleza y los entornos rurales va a salir malparada. Con lo visto hasta ahora ya está claro que la limpieza deja mucho que desear y los precios son desproporcionados. Y conste que no nos creemos que esa sea la realidad, no, eso es lo que exige el guión y a lo que se prestan, con mayor o menor entusiasmo, los concursantes.
Que patética la imagen de los concursantes buscando suciedad debajo de las camas y alfombras, en los techos, encima de los armarios, levantando los colchones, etc. y, por supuesto, encontrándola siempre. Da la impresión de que el día que llegan los competidores y las cámaras de televisión, ese día precisamente, no han limpiado las habitaciones.
Lo de ofrecer por la habitación mucho menos del precio que se les ha indicado es la otra pauta de comportamiento seguramente guionizada. Y el mensaje ya está lanzado: son establecimientos sucios y caros. Gana el guionista.

En fin, no nos arrepentimos de habernos perdido esa repentina fama que proporciona salir en un reality shwo de televisión y seguiremos apostando por el esfuerzo diario de hacer las cosas bien y crecer controladamente, sin perder nuestra personalidad y buscando el perfil de clientes que siempre hemos querido, el que gusta de alojarse en edificios históricos o peculiares, encontrarse con la naturaleza, recorrer pueblos de reconocida belleza y buena gastronomía y descansar sin el bullicio de las ciudades pero con todas las comodidades que un buen hotel puede ofrecer.

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